Era adolescente y tenía muchos sueños y también muchas ínfulas. El mundo estaba ahí, tendido ante mí esperando únicamente que yo terminara de replicar el peinado leonino de Farrah, que ¡diablos! nunca me salía. De nada servía el haber invertido mis ahorros en el costosísimo shampoo ni en la quemante tenaza verde, de cualquier modo la melena sequía lacia como de perro Yorkshire y no aleonada como la de la rubia. Mientras el olor a quemado se desprendía de mi cabeza yo soñaba con galaxias, con el MIT y su pasto verde, con el Roxanio y con aquel tonto chico que aún no aparecía en mi vida pero al cual yo estaba segura de conquistar con mi melena y mi perfume Halston...
Sí, yo usé su shampoo.
Desaliento
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¿Será que en un futuro cercano pueda sacudirme este desaliento que me
invade? Me siento tan cansada...
Hace 2 semanas

3 comentarios:
Por lo menos un comentario...
Saludos desde la compasión
y, si vamos a confesar yo tambien confieso:
¡yo tuve su famoso poster pegado en mi cuarto, delante de mi cama y las noches de luna llena parecia que corria a mi encuentro!... lo que paso despues es entre farra y yo...
saludos dart, ¿no hay fotos tuyas de tu epoca de peinados leonados?
Es increíble cómo las televisión nos ha construído como sujetos. ¿Cómo no amar a esos seres lejanos que en parte somos?
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